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Conferencia 38 El Difícil Camino y el Trabajo Crístico

21 de Septiembre 2021

Conferencia 38 El Difícil Camino y el Trabajo Crístico

EL DIFÍCIL CAMINO.

Incuestionablemente existe un lado oscuro de nosotros mismos que no conocemos o no aceptamos; debemos llevar la luz de la Conciencia a ese lado tenebroso de sí mismos.

Todo el objeto de nuestros estudios Gnósticos es hacer que el conocimiento de sí mismos se torne más consciente.

Cuando se tienen muchas cosas en uno mismo que no se conocen ni se aceptan, entonces tales cosas nos complican la vida espantosamente y provocan en verdad toda suerte de situaciones que podrían ser evitadas mediante el conocimiento de sí.

Lo peor de todo esto es que proyectamos ese lado desconocido e inconsciente de sí mismos en otras personas y entonces lo vemos en ellas.

Por ejemplo: las vemos como si fuesen embusteras, infieles, mezquinas, etc. en relación con lo que cargamos en nuestro interior.

La Gnosis dice sobre este particular, que vivimos en una parte muy pequeña de nosotros mismos. Significa ello que nuestra Conciencia se extiende sólo a una parte muy reducida de nosotros mismos.

La idea del Trabajo Esotérico Gnóstico es la de ampliar claramente nuestra propia Conciencia.

Indubitablemente en tanto no estemos bien relacionados consigo mismos, tampoco estaremos bien relacionados con los demás y el resultado serán conflictos de toda especie.

Es indispensable llegar a ser muchísimo más conscientes para consigo mismos, mediante una directa observación de sí.

Una regla Gnóstica general en el Trabajo Esotérico Gnóstico, es que cuando no nos entendemos con alguna persona, se puede tener la seguridad de que ésta es la cosa misma contra la cual es preciso trabajar sobre sí mismo.

Lo que se critica tanto en los otros es algo que descansa en el lado oscuro de uno mismo y que no se conoce ni se quiere reconocer.

Cuando estamos en tal condición el lado oscuro de nosotros mismos es muy grande, pero cuando la luz de la observación de sí ilumina ese lado oscuro, la Conciencia se acrecienta mediante el conocimiento de sí.

Esta es la Senda del Filo de la Navaja, más amarga que la hiel, muchos la inician, muy raros son los que llegan a la meta.

Así como la Luna tiene un lado oculto que no se ve, un lado desconocido, así también sucede con la Luna Psicológica que cargamos en nuestro interior.

Obviamente tal Luna Psicológica está formada por el Ego, el Yo, el Mí Mismo, el Sí mismo.

En esta Luna Psicológica cargamos elementos inhumanos que espantan, que horrorizan, y que en modo alguno aceptaríamos tener.

Cruel camino es este de la AUTO-REALIZACIÓN ÍNTIMA DEL SER, ¡Cuántos precipicios!, ¡Qué pasos tan difíciles!, ¡Qué laberintos tan horribles!…

A veces el camino interior después de muchas vueltas y revueltas, subidas horripilantes y peligrosísimas bajadas, se pierde en desiertos de arena, no se sabe por dónde Sigue y ni un rayo de luz le ilumina.

Senda llena de peligros por dentro y por fuera; camino de misterios indecibles, donde sólo sopla un hálito de muerte.

En este camino interior cuando uno cree que va muy bien, en realidad va muy mal.

En este camino interior cuando uno cree que va muy mal, sucede que marcha muy bien.

En este camino secreto existen instantes en que uno ya ni sabe qué es lo bueno ni qué es lo malo.

Lo que normalmente se prohíbe, a veces resulta que es lo justo; así es el camino interior…

Todos los Códigos morales en el camino interior salen sobrando; una bella máxima o un hermoso precepto moral, en determinados momentos puede convertirse en un obstáculo muy serio para la Auto-Realización Íntima del Ser.

Afortunadamente el Cristo Íntimo desde el mismo fondo de nuestro Ser, trabaja intensivamente, sufre, llora, desintegra elementos peligrosísimos que en nuestro interior llevamos.

El Cristo nace como un niño en el corazón del Hombre, pero a medida que va eliminando los elementos indeseables que llevamos dentro, va creciendo poco a poco hasta convertirse en un Hombre completo.

EL TRABAJO CRÍSTICO.

El Cristo Íntimo surge interiormente en el Trabajo relacionado con la disolución del Yo Psicológico.

Obviamente el Cristo Interior sólo adviene en el momento cumbre de nuestros esfuerzos intencionales y padecimientos voluntarios.

El advenimiento del Fuego Crístico es el evento más importante de nuestra propia vida.

El Cristo Íntimo se hace entonces cargo de todos nuestros procesos mentales, emocionales, motores, instintivos y sexuales.

Incuestionablemente el Cristo Íntimo es nuestro Salvador interior profundo.

Él siendo perfecto al meterse en nosotros parecería como imperfecto; siendo casto parecería como si no lo fuese; siendo justo parecería como si no lo fuese.

Esto es semejante a los distintos reflejos de la luz. Si usamos anteojos azules todo nos parecerá azul y si lo usamos de color rojo veremos todas las cosas de este color.

Él aunque sea blanco, visto desde afuera cada cual le verá a través del cristal psicológico con que se le mira, por eso es que las gentes viéndole, no le ven.

Al hacerse cargo de todos nuestros procesos psicológicos, el Señor de perfección sufre lo indecible.

Convertido en hombre entre los hombres, ha de pasar por muchas pruebas y soportar tentaciones indecibles.

La tentación es fuego, el triunfo sobre la tentación es luz.

El Iniciado debe aprender a vivir peligrosamente; así está escrito; esto lo saben los Alquimistas.

El Iniciado debe recorrer con firmeza la Senda del Filo de la Navaja; a uno y otro lado del difícil camino existen abismos espantosos.

En la difícil senda de la disolución del Ego existen complejos caminos que tiene su raíz precisamente en el camino real.

Obviamente de la Senda del Filo de la Navaja se desprenden múltiples sendas que no conducen a ninguna parte; algunas de ellas nos llevan al abismo y a la desesperación.

En el Trabajo de la disolución del Ego sucede que a veces cuando pensamos que vamos muy bien, resulta que vamos muy mal.

Los cambios son indispensables durante el avance esotérico, más las gentes reaccionarias permanecen embotelladas en el pasado, se petrifican en el tiempo y truenan y relampaguean contra nosotros a medida que realizamos avances psicológicos de fondo y cambios radicales.

La gente no resiste los cambios del Iniciado; quieren que éste continúe petrificado en múltiples ayeres.

Cualquier cambio que el Iniciado realizare es clasificado de inmediato como inmoral.

Mirando las cosas desde este ángulo a la luz del Trabajo Crístico, podemos evidenciar claramente la ineficacia de los diversos códigos de moral que en el mundo se han escrito.

Incuestionablemente el Cristo manifiesto y sin embargo oculto en el corazón del Hombre real, al hacerse cargo de nuestros diversos estados psicológicos, siendo desconocido para las gentes, es de hecho calificado como cruel, inmoral y perverso.

Resulta paradójico que las gentes adoren al Cristo y sin embargo le acomoden tan horripilantes calificativos.

Obviamente las gentes inconscientes y dormidas sólo quieren un Cristo histórico, antropomórfico, de estatuas y dogmas inquebrantables, al cual puedan acomodar fácilmente todos sus códigos de moral torpe y rancia y todos sus prejuicios y condiciones.

Las gentes no pueden concebir jamás al Cristo Íntimo en el corazón del hombre; las multitudes sólo adoran al Cristo estatua y eso es todo.

Cuando uno habla a las multitudes, cuando uno les declara el crudo realismo del Cristo Revolucionario, del Cristo Rojo, del Cristo Rebelde, de inmediato recibe calificativos como los siguientes: blasfemo, hereje, malvado, profanador, sacrílego, etc.

Así son las multitudes, siempre inconscientes, siempre dormidas. Ahora comprenderemos porqué el Cristo crucificado en el Gólgota exclama con todas las fuerzas de su alma: ¡Padre mío perdónalos porque no saben lo que hacen!

El Cristo en sí mismo siendo uno, aparece como muchos; por eso se ha dicho que es Unidad Múltiple Perfecta. Al que sabe, la palabra da poder; nadie la pronunció, nadie la pronunciará, sino solamente aquél que LO TIENE ENCARNADO.

Encarnarlo es lo fundamental en el Trabajo avanzado del Yo pluralizado.

El señor de perfección trabaja en nosotros a medida que nos esforzamos conscientemente en el Trabajo sobre sí mismos.

Resulta espantosamente doloroso el Trabajo que el Cristo Íntimo tiene que realizar dentro de nuestra propia psiquis.

En verdad que nuestro Maestro Interior debe vivir todo su viacrucis en el fondo mismo de nuestra propia alma.

Escrito está: A Dios rogando y con el mazo dando. También está escrito: Ayúdate que yo te ayudaré.

Suplicar a la Divina Madre Kundalini es fundamental cuando se trata de disolver agregados psíquicos indeseables empero el Cristo Íntimo en los trasfondos más profundos del mí mismo, opera sabiamente de acuerdo con las propias responsabilidades que Él hecha sobre sus hombros.

Fin Conferencia 38

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Así que todo es ilusorio y pasajero. Uno en la vida se encuentra a veces con algunos problemas difíciles. Sucede que a veces no halla uno la salida o la solución al problema, y éste se vuelve enorme, monstruoso, gigantesco ante nuestra mente. Entonces sucumbe uno ante las preocupaciones, y dice “¿cómo haré, qué haré?”. No le encuentra uno escapatoria, y el problema se torna más monstruoso, enorme y gigantesco en la medida en que se sigue pensando en él. Pero llega el día en que si nosotros afrontamos el problema tal cual es, es decir, si agarramos el toro por los cachos, vemos que el problema queda en nada, se destruye por sí mismo, es de naturaleza ilusoria. Pero es indispensable no identificarnos con ninguna circunstancia de la vida. Cuando no nos identificamos con tal o cual problema, cuando permanecemos alerta, descubrimos en el problema nuestros propios defectos psicológicos. Normalmente se ve que los problemas obedecen al miedo; el yo del temor mantiene los problemas vivos. Se le teme a la vida, se le teme a la muerte, al qué dirán, al qué pensarán, al chisme, a la calumnia, a la miseria, al hambre, a la desnudez, a la cárcel. A todo se le teme, y debido a esto los problemas se hacen cada vez más insolubles, más fuertes. En un problema económico, ¿qué tememos? La ruina, o que tengamos que pagar determinada deuda, porque si no pagamos nos meten a la cárcel, etc. En un problema de familia, ¿qué tememos? El dice que se dice, la lengua viperina, el escándalo, los intereses creados, etc. Pero si se elimina el yo del temor, todo se esfuma, se vuelve nada. Si uno no se identifica jamás con ningún evento, problema o situación, logra estar siempre alerta y vigilante. Y es en ese estado de alerta donde uno descubre sus defectos psicológicos. Defecto descubierto debe ser comprendido y después eliminado. Las peores circunstancias de la vida resultan ser las que más aportan para nuestro crecimiento interior. 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Ahora estudiemos este otro aspecto que impide el despertar de la Conciencia. Es necesario saber que realmente no nos conocemos a nosotros mismos y que todas las personas en el exterior nos sirven de espejo para vernos reflejados. Si cada vez que aparece alguien con un defecto nos observamos a nosotros mismos, vemos que algo se nos está moviendo y que no quiere que lo observemos. Por eso reacciona y trata de que critiquemos lo que tal o cual persona está haciendo, para dormirnos la Conciencia y que no logremos descubrirlo. En un momento dado lo que nos molesta de alguien es algo que cargamos oculto dentro de nuestra psicología y no nos gusta verlo por fuera, por eso lo criticamos. En otras reacciones podemos descubrir que interiormente tenemos el defecto contrario al que vemos externamente. Por ejemplo: si veo a alguien que está derrochando su dinero y en mi interior tengo el yo avaro, este defecto reacciona cuando ve a su opuesto en el exterior. Luego, siento desagrado. La clave de todo es dirigir siempre la observación al mundo interior, ver lo que sentimos, lo que pensamos, lo que deseamos, la forma como estamos reaccionando, la charla interior que se da, etc., etc. Mientras uno va observando el interior hace descubrimientos y puede ir eliminando lo que va comprendiendo. Pero si se da la Identificación el siguiente paso será la Crítica. Tan pronto nos identificamos empezamos a juzgar a la otra persona, criticamos el defecto que hemos proyectado en ella. Como resultado de lo anterior la Conciencia se duerme y se pierde el propio Juicio Crítico. El Juicio Crítico es la capacidad que tiene la Conciencia de comprender los propios defectos, pero esa capacidad desaparece tan pronto se critica a la otra persona. Reflexionemos en esto: si no nos conocemos a nosotros mismos, ¿cómo podemos creer que conocemos a los demás? Por eso juzgamos cualquier apariencia o cualquier acción que vemos en otros. 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