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Conferencia 27 Técnica para disolver el yo, los detalles

20 de Septiembre 2021

Conferencia 27 Técnica para disolver el yo, los detalles

Este capítulo esotéricamente se titula “La Muerte”, porque el que empieza a desintegrar sus defectos empieza a salirse del círculo donde está metida toda la humanidad. Entonces, cuando lo van a invitar a hacer una fechoría, dicen los demás: “no sirve para nada, ese es un muerto”, porque no sigue el camino del resto de la humanidad.

Todo ser humano lleva dentro de sí una chispa divina que se llama Alma, Budhata o Esencia. En fin, tiene diferentes nombres, pero en realidad es una chispa divina que nos impulsa y nos da fuerza para emprender un trabajo espiritual, como el que les estoy enseñando. Esa Esencia o alma está atrapada en todas nuestras maldades, defectos o yoes psicológicos, a los que esotéricamente se les dice “Ego”, que son los que no la dejan manifestar con libertad porque toman la vocería y el mando de la persona. Ya con el trabajo de la desintegración de los defectos va creciendo y se va fortaleciendo, va manifestándose con más claridad, con más fuerza. Se va convirtiendo en alma.

 

 Voy a dar un ejemplo: este árbol está parado en sus raíces principales, ellas no lo alimentan sino que los sostienen contra los vientos y el peso del mismo para no caerse, no derrumbarse. Y sus raíces pequeñísimas son las que se extienden por el resto de la tierra, y van absorbiendo la sabia para alimentarlo.

Asimismo es el Ego de nosotros o de la humanidad. Las raíces gruesas que sostienen al árbol simbolizan los defectos capitales, como la lujuria, la venganza, la ira, el orgullo y otros más. Las raíces pequeñas simbolizan los detalles, aquellas manifestaciones pequeñísimas que pertenecen a tal o cual defecto, que no creemos que son defectos pero que son la alimentación de él. El Ego se alimenta por todos esos detalles diminutos que tenemos en gran cantidad.

Hay que empezar a auto-observarnos para ver los miles y miles de detalles negativos que tenemos, que son los que nutren el tronco. Así le toca a todo el que quiera salvarse del desastre que viene: ponerse a quitarle alimentación a ese árbol, que son las raíces diminutas. Detalles negativos como los malos pensamientos, el odio, la envidia que siente uno contra otras personas, la ambición, cogerse monedas y cosas insignificantes, echar mentiras, decir palabras llenas de orgullo, la codicia; en fin, todas esas cosas que son negativas en el fondo debe empezar uno a desintegrarlas seriamente.

Hay otra chispa divina que se llama la Madre Divina, cuya misión es desintegrar los defectos con una lanza que ella posee. Por diminuto que sea el detalle debe pedírsele a la Madre Divina interna: “Madre Mía sácame este defecto o desintégramelo con tu lanza”. Ella lo hará así porque esa es su misión, ayudarnos en esa forma para irnos liberando. Así no crece más el árbol, sino que se va desnutriendo, se va secando.

Lo que enseño aquí es para llevarlo a la práctica, a los hechos: donde vaya, esté trabajando o lo que esté haciendo, debe ponerle cuidado a la mente, corazón y sexo. Son los tres centros por donde se manifiesta todo defecto, y cuando se está manifestando, sea por cualquiera de esos tres centros, enseguida viene la petición a la Madre Divina para que Ella proceda a desintegrarlo.

Con este trabajo que estoy señalando de la Muerte del Ego se adquiere la castidad científica y se aprende a amar a la humanidad. El que no trabaje con la desintegración de los defectos no puede llegar jamás a la castidad, ni puede llegar a sentir amor por los demás por que no se ama a sí mismo.

La desintegración de los defectos y el desdoblamiento astral son las únicas formulas para el rescate.

Ejemplo: Invitan a una muchacha a bailar a una discoteca, ésta le pide permiso a su mamá, y la madre se lo niega. Imaginemos la reacción interior:

  • Se siente frustrada.
  • Le da ira.
  • El amor propio reacciona.
  • Se compara con sus compañeras.
  • No quiere obedecer.
  • Un yo le dice que la insulte.
  • Otro yo quiere alegar.
  • Otro yo llora.
  • Otro yo grita y contesta con rabia.
  • Otro yo quiere pegarle.
  • Otro quiere pelear, discutir.
  • Otro la quiere empujar.
  • Otro yo tiene temor por lo que pueda hacer el novio.
  • Otro se preocupa porque se lo pueden quitar.
  • Otro se preocupa por el qué dirán los amigos.
  • Otro se imagina lo bien que la pasarán.
  • Otro se preocupa por el qué pensarán.
  • Otro yo quiere tomar.
  • “No debí haberle dicho nada a esta vieja”, dice otro.
  • Le da más rabia.
  • Otro yo quiere bailar.
  • Otro yo se siente aburrido.
  • Otro quiere fumar.
  • Otro se siente encerrado.
  • Otro yo quiere suicidarse.
  • Otro dice: “qué vida tan aburrida”.
  • “¿Por qué habré nacido en esta familia?”.
  • Otro yo siente resentimiento con la mamá.
  • Otro yo quisiera acariciarse con el novio.
  • El yo de la lujuria protesta.
  • El yo de la lujuria sufre.
  • El yo del odio siente mucho rencor con la mamá.
  • Uno dice: “Ojalá se muera rápido esta vieja”.
  • Otro: “Algún día me vengaré”.
  • Y otro: “No se la perdono”.
  • “A lo mejor mi papá sí me deja”.
  • Otro propone: “Mejor volémonos de la casa”.
  • Y otro dice: “Me da miedo hacerlo”.

Pasa algún tiempo y la joven continúa recordando todo el sufrimiento que le originó su mamá, aún quiere vengarse, no se cansa de contarle a la gente lo mala que es su mamá, etc.

 

Fin Conferencia 27

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EL CRISTO UNIVERSAL. Conviene entender que el Ejército de la Voz, el Ejército de la Palabra, es FUEGO. Y que ese Fuego vivo, ese Fuego viviente y filosofal que hace fecunda la materia caótica, es el Cristo Cósmico, el “Logos”, la Gran Palabra. Pero que para que el Logos aparezca, para que venga a la manifestación, el Uno debe desdoblarse en el Dos, es decir: El Padre en La Madre, y de la unión de los dos opuestos nace el tercero: el Fuego. Ese Fuego es el Logos, el Cristo, el Verbo que hace posible la existencia del Universo en la Aurora de cualquier creación. Conviene que entendamos mejor lo que es el Cristo, que no nos contentemos con recordar la cuestión meramente histórica. Porque el Cristo es una realidad de instante en instante; de momento en momento; de segundo en segundo; Él es el Creador. El Fuego tiene poder de crear los átomos y de desintegrarlos; el poder para manejar las fuerzas cósmicas universales, etc. El Fuego tiene poder para unir todos los átomos y crear Universos como el poder para desintegrar Universos. El mundo es una bola de fuego que se enciende y apaga según leyes. Cristo es el Fuego del Fuego, la Llama de la Llama, la Signatura Astral del Fuego. Sobre la Cruz del Mártir del Calvario está definido el Misterio del Cristo con una sola palabra que consta de cuatro letras: INRI, Ignis, Natura, Renovatur, Integram. – El Fuego Renueva Incesantemente la Naturaleza -. El Advenimiento del Cristo en el corazón del Hombre, nos transforma radicalmente. Cristo es el Logos Solar, Unidad Múltiple Perfecta. Cristo es la vida que palpita en el universo entero, es lo que es, lo que siempre ha sido y lo que siempre será. Mucho se ha dicho sobre el Drama Cósmico; incuestionablemente este Drama está formado por los Cuatro Evangelios. Se nos ha dicho que el Drama Cósmico fue traído por los Elohim a la Tierra; el Gran Señor de la Atlántida representó ese Drama en Carne y Hueso. El Gran Kabir Jesús también hubo de representar el mismo Drama públicamente en la Tierra Santa. Aunque Cristo nazca mil veces en Belén, de nada sirve si no nace en nuestro corazón también. Aunque hubiese muerto y resucitado al tercer día de entre los muertos, de nada sirve eso si no muere y resucita en nosotros también. Tratar de descubrir la naturaleza y la esencia del fuego es tratar de descubrir a Dios, cuya presencia real siempre se ha revelado bajo la apariencia ígnea. La zarza ardiente (Éxodo, III, 2) y el incendio del Sinaí a raíz del otorgamiento del Decálogo (Éxodo, XIX, 18) son las dos manifestaciones por las que Dios apareció a Moisés. Bajo la figura de un ser de Jaspe y Sardónico de color de llama, sentado en un Trono incandescente y fulgurante, San Juan describe al dueño del Universo. (Apocalipsis, IV, 3, 5). Nuestro Dios es un Fuego Devorador, escribe San Pablo en su “Epístola a los Hebreos”. EL CRISTO INDIVIDUAL. Si frente al Guardián del Mundo de la Voluntad no nos decidimos por el Camino Directo, estrecho y difícil, no será posible que el Cristo Individual nazca. Si no nos hacemos previamente Hombres no es posible que nazca el Hijo del Hombre. “Si la semilla no muere el germen no nace”. El Cristo Íntimo esta latente en nuestra semilla. La tentación es fuego, el triunfo sobre la tentación es luz. El Iniciado debe aprender a vivir peligrosamente; así está escrito; esto lo saben los alquimistas. El Cristo Íntimo surge interiormente en el Trabajo relacionado con la disolución del Yo Psicológico. Obviamente el Cristo Interior sólo adviene en el momento cumbre de nuestros esfuerzos intencionales y padecimientos voluntarios. El advenimiento del Fuego Crístico es el evento más importante de nuestra propia vida. El Cristo Íntimo se hace entonces cargo de todos nuestros procesos mentales, emocionales, motores, instintivos y sexuales. Incuestionablemente el Cristo Íntimo es nuestro Salvador interior profundo. El Cristo Íntimo, el Fuego Celestial, debe nacer en nosotros, y nace en realidad cuando hemos avanzado bastante en el Trabajo Psicológico. El Cristo Íntimo debe eliminar de nuestra Naturaleza Psicológica las mismas causas de error, los YOES CAUSAS. No sería posible la disolución de las causas del EGO en tanto el Cristo Íntimo no haya nacido en nosotros. El Fuego Viviente y Filosofal, el Cristo Íntimo, es el Fuego del Fuego, lo puro de lo puro. El Fuego nos envuelve y nos baña por todas partes, viene a nosotros por el Aire, por el Agua y por la misma Tierra, que son sus conservadores y sus diversos vehículos. El Fuego Celestial debe cristalizar en nosotros, es el Cristo Íntimo, nuestro Salvador interior profundo. El Señor Íntimo debe hacerse cargo de toda nuestra Psiquis, de los Cinco Cilindros de la máquina orgánica, de todos nuestros procesos Mentales, Emocionales, Motores, Instintivos, Sexuales. El Cristo Cósmico está formado por todos los Cristos Individuales de una Galaxia.   Fin Conferencia 28

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20 de Septiembre 2021

Conferencia 26 El mundo de las relaciones

El mundo de relaciones tiene tres aspectos muy diferentes que en forma precisa necesitamos aclarar. Primero: Estamos relacionados con el cuerpo planetario, es decir con el cuerpo físico. Segundo: Vivimos en el planeta Tierra y por secuencia lógica estamos relacionados con el mundo exterior y con las cuestiones que atañen a nosotros, familiares, negocios, dineros, cuestiones de oficio, profesión, política, etc., etc., etc. Tercero: La relación del hombre consigo mismo. Para la mayoría de las gentes este tipo de relación no tiene la menor importancia. Desafortunadamente a las gentes sólo les interesan los dos primeros tipos de relaciones, mirando con la más absoluta indiferencia el tercer tipo. Alimento, salud, dinero, negocios, constituyen realmente las principales preocupaciones del “Animal Intelectual” equivocadamente llamado “hombre”. Ahora bien: Resulta evidente que tanto el cuerpo físico como los asuntos del mundo son exteriores a nosotros mismos. El Cuerpo Planetario (cuerpo físico), a veces se encuentra enfermo, a veces sano y así sucesivamente. Creemos siempre tener algún conocimiento de nuestro cuerpo físico, más en realidad ni los mejores científicos del mundo saben mucho sobre el cuerpo de carne y hueso. No hay duda de que el cuerpo físico, dada su tremenda y complicada organización, está ciertamente mucho más allá de nuestra comprensión. En lo que respecta al segundo tipo de relaciones, somos siempre víctimas de las circunstancias; es lamentable que todavía no hayamos aprendido a originar conscientemente las circunstancias. Son muchas las gentes incapaces de adaptarse a nada o a nadie o tener éxito verdadero en la vida. Al pensar en sí mismos desde el ángulo del Trabajo Esotérico Gnóstico se hace urgente averiguar con cual de estos tres tipos de relaciones estamos en falta. Puede suceder el caso concreto de que estemos equivocadamente relacionados con el cuerpo físico y a consecuencia de ello estemos enfermos. Puede suceder que estemos mal relacionados con el mundo exterior y como resultado tengamos conflictos, problemas económicos y sociales, etc., etc., etc. Puede que estemos mal relacionados consigo mismos y que secuencialmente suframos mucho por falta de iluminación interior. Obviamente si la lámpara de nuestra recámara no se encuentra conectada a la instalación eléctrica, nuestro aposento estará en tinieblas. Quienes sufren por falta de iluminación interior, deben conectar su mente con los Centros Superiores de su Ser. Incuestionablemente, necesitamos establecer correctas relaciones no sólo con nuestro Cuerpo Planetario (cuerpo físico) y con el mundo exterior sino también con cada una de las partes de nuestro propio Ser. Los enfermos pesimistas, cansados de tantos médicos y medicinas, ya no desean curarse; los pacientes optimistas luchan por vivir. En el Casino de Montecarlo muchos millonarios que perdieron su fortuna en el juego se suicidaron. Millones de madres pobres trabajan para sostener a sus hijos. Son incontables los aspirantes deprimidos que por falta de poderes psíquicos y de iluminación intima han renunciado al Trabajo Esotérico sobre sí mismos. Pocos son los que saben aprovechar las adversidades. En tiempos de rigurosa tentación, abatimiento y desolación uno debe apelar a la íntima recordación de sí mismo. En el fondo de cada uno de nos está la Tonantzin Azteca, la Stella Maris, la Isis Egipcia, Dios Madre, aguardándonos para sanar nuestro adolorido corazón. Cuando uno mismo se da el choque del “Recuerdo de Sí”, se produce realmente un cambio milagroso en todo el trabajo del cuerpo, de modo que las células reciben un alimento diferente.

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